¿Que pasaría si de repente nuestro satélite desapareciera? ¿Como se formó la Luna?

A estas y a otras preguntas parecidas contesta Pablo Santos Sanz, investigador del Departamento del Sistema Solar en el Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC en un interesante artículo que publica en la sección Materia de El Pais.

No se si sabéis que la Luna se formó por el impacto de un cuerpo del tamaño de Marte (Theia) con nuestro planeta en las primeras etapas de su formación, cuando solamente era una masa de lava incandescente.

Los restos del enorme impacto dieron lugar a la Luna que entonces estaba mucho mas cerca de la Tierra. En aquella época nuestro planeta giraba mucho más deprisa. El día duraba unas 6 horas. Debido al rozamiento del agua de los océanos con el fondo marino por el efecto de las mareas, la velocidad de rotación de la Tierra ha ido disminuyendo llegando a las 24 horas actuales. Simultáneamente en el sistema Tierra-Luna y para compensar la pérdida de energía de la rotación de la Tierra, fue aumentando la energía de rotación de la Luna, por lo que se ha ido alejando de nosotros.

Una de las consecuencias  si la Luna no estuviera sería, como es obvio, la desaparición de los eclipses de Sol y Luna.

Pero uno de los efectos mas importantes que tiene la Luna sobre nosotros es que estabiliza el eje de rotación de la Tierra, manteniendolo en esos 23º de inclinación lo que da origen a las estaciones. El eje terrestre se balancea como una peonza cuando va dejando de girar. Ese movimiento se conoce como precesión. En este momento es de unos 50 segundos de arco al año. Pero varía de forma constante. Si no estuviera la Luna el movimiento de precesión haría que el eje se balanceara de forma caótica entre los 0º y 90º de inclinación.

Si el eje terrestre estuviera inclinado 90º estaría totalmente horizontal, por lo que los días durarían 6 meses en el hemisferio que quedara mirando al Sol y la noche otro tanto en el hemisferio contrario. Eso provocaría diferencias de temperaturas muy extremas y un clima evidentemente mucho mas extremo que el actual.

Otra de las consecuencias es que no habría mareas, pues aunque el Sol con su atracción también las provoca, son mucho menores que las de la Luna.

Las mareas son muy importantes en cuanto al drenaje y limpieza de las costas. También influyen en las corrientes oceánicas que son un motor fundamental en la distribución de la energía que recibimos del Sol y por tanto en mantener el clima del planeta.

http://elpais.com/elpais/2015/12/15/ciencia/1450179769_533306.html

 

Anuncios