Ya sabemos que las energías tradicionales, las energías fósiles tales como el carbón , el petroleo o el gas, son finitas y contaminantes.

Por lo tanto hay que buscar energías alternativas para el futuro.

Una de ellas, quizá poco conocida, es la energía undimotriz. Es la que aprovecha la energía de las olas. No hay que confundirla con la mareomotriz que aprovecha la energía de las mareas.

Posiblemente en el futuro no exista una energía dominante en la que mayoritariamente se base nuestra civilización, sino que, como en muchos otros campos, sea la diversidad de las mismas la que facilite nuestra existencia.

Inna Braverman es una niña nacida en Chernobil pocos días antes del accidente nuclear mas grave de la historia que sucedió el 26 de abril de 1986 cuando debido a varios errores en cadena se llegó a fundir uno de los reactores nucleares de la central de aquella localidad. El accidente le provocó una parada respiratoria y llegó a estar en muerte clínica. Por suerte se recuperó y hace ocho años fundó Eco Wave Power.

Su empresa se dedica al sector de las energías renovables. Mas concretamente de la energía undimotriz.  Construye instalaciones para extraer energía de las olas.

Como bien saben mis alumnos de Bachillerato, la energía que transmite una onda depende del cuadrado de la amplitud de la misma del cuadrado de su frecuencia angular.

E=1/2·m·A²·ω²

En las olas del mar, la frecuencia no suele cambiar mucho, pero si la amplitud. Por lo que es una energía ideal para instalaciones costeras pues, como todos sabemos, las olas al llegar a la costa incrementan su amplitud.

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El artículo cuyo enlace incluyo al final de esta entrada se refiere a la instalación de Gibraltar.

Parece que poco a poco, en opinión de algunos con demasiada lentitud, se van sustituyendo las energías contaminantes por otras que no lo son.

No se si lo hacemos a la velocidad adecuada, pero indudablemente este es el camino.

La mujer que vino desde Chernóbil para crear electricidad con la olas

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