Desde tiempos remotos se conoce por los marineros la existencia de olas aisladas que pueden llegar a medir mas de 20 m.

Son olas de corta duración que aparecen de forma súbita en alta mar y que en pocos minutos desaparecen.

Se las conoce como olas gigantes, vagabundas u olas monstruo. En Inglés se las conoce también como “rogue waves” aludiendo a su carácter de imprevesibilidad.

Se han documentado a lo largo de la historia diferentes naufragios debido a estas olas que pueden hundir barcos de gran tamaño debido a que aparecen de forma tan repentina que no permiten a los tripulantes orientar al barco para poder superarlas.

En 1941 el Queen Mary recibió el impacto de una ola de unos 28m que casi le hizo zozobrar cuando llevaba soldados americanos a través del Atlántico Norte para luchar en Europa durante la 2ª guerra mundial. Quizá la que mas llamó la atención ya que fue medida con precisión, fué la de 26,8 m de altura que en 1995 midió la plataforma Draupner en el Mar del Norte. Olas similares se han llegado a medir en las boyas españolas en el Cantábrico.

El proyecto MAXWAVE analizó 30.000 imágenes de satélite correspondientes a un período de tres semanas, en 2003. Se analizaron 1,5 millones de km² de la superficie del océano y encontraron diez olas que habían alcanzado los 25 metros o más.

Los científicos han intentado encontrar alguna explicación a la formación de estas olas. Es perfectamente conocido el fenómeno de interferencias entre movimientos ondulatorios que explica como en un determinado punto pueden coincidir dos o mas olas que pueden sumar sus amplitudes consiguiendo olas mayores. Pero ello no explicaría la duración de las mismas.

Otro tipo de explicaciones debido a que se forman solo en alta mar por la acción del viento en la superficie, es que se forman frentes de varias olas sucesivas transfiriéndose la energía entre ellas hasta que solo queda una que acumularía la energía de las demás.

También se cree que pueden formarse en zonas donde el viento sopla en sentido contrario al de las corrientes dominantes lo que ayudaría a que se produjera el efecto de transmisión de energía de las sucesivas olas descrito en el párrafo anterior.

Últimamente se han creado simulaciones que permitirían predecir la aparición de las mismas con algunos minutos de antelación lo que les daría alguna capacidad de reacción a los capitanes de los barcos. Aunque todo ello está aun por confirmar.

En resumen, las olas gigantes que se producen en alta mar y que pueden hundir barcos de gran tonelaje, se producen con mas frecuencia de lo que hasta ahora se pensaba y el mecanismo que las produce no se conoce con exactitud.

Para mas información:

http://www.bbc.com/mundo/especial-40034845

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