A veces los genios aciertan hasta cuando se equivocan.
Eso le ocurrió a Albert Einstein, como nos cuenta Lawrence Krauss catedrático de Física en la Escuela para la exploración de la Tierra y del Espacio de la Universidad estatal de Arizona en un interesante artículo que publica en el número de Noviembre de la revista Investigación y Ciencia dedicado al centenario de la Relatividad y cuyo enlace os dejo al final de esta entrada.

A lo largo de su carrera Einstein tuvo varios errores aunque acabaron sirviendo para que alguien hiciera nuevos descubrimientos, por lo que incluso con sus equivocaciones acabó haciendo grandes contribuciones al avance de la ciencia.

Vamos a repasar algunos de ellos.

Efecto de lente gravitatoria

Una de las consecuencias de la relatividad general es que la luz debe curvarse cuando pasa cerca de un objeto masivo ya que las masas deforman el espacio-tiempo que las rodean.
Esto se comprobó por Arthur Eddington en el eclipse solar de 1919 al medir la posición relativa de dos estrellas cuando el Sol se encontraba entre ellas y nosotros y compararla con la posición de las mismas estrellas cuando el Sol se encontraba en otro lado del cielo.
Einstein publicó en 1936 un artículo en el que describía y hasta calculaba el efecto de lente gravitatoria que podía provocar una estrella.
Pero concluía que sería tan pequeño que no podría ser observado.
Lo que pasó por alto es que las estrellas se agrupan en galaxias y que aunque el efecto de lente de una sola estrella es muy pequeño el toda una galaxia o el de un cúmulo de galaxias si que podría ser observado.

 

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Ondas gravitacionales

Es curioso que como resultado de las diversas soluciones que se derivaban de sus ecuaciones, se llegaba a deducciones que luego se han demostrado acertadas, pero que en su momento Einstein no supo aceptar.
Una de sus deducciones eran las ondas gravitacionales. Como resultado de las perturbaciones en el espacio-tiempo (por ejemplo por la explosión de una estrella al producir una supernova) se producirían ondas de la misma forma que en un estanque cuando perturbamos su superficie al tirar una piedra.
Einstein llegó a esa conclusión en 1916 ya que entonces pensó que era una deducción lógica de sus ecuaciones.
Pero en 1936 escribió un artículo dirigido a la revista Physical Rewiew en el que comunicaba que después de numerosos cálculos había llegado a la conclusión de que las ondas gravitacionales no podían existir. El artículo no llegó a publicarse pues el científico al que la revista entregó el artículo para su valoración (procedimiento habitual en las revistas científicas de prestigio) no estuvo de acuerdo con los cálculos del propio Einstein. Éste enfadado retiró el artículo.
Poco después, el científico evaluador Howard Robertson, cosmólogo americano, se puso en contacto con Einstein haciéndole ver donde estaba su error en los cálculos.
Einstein no volvió a referirse nunca más a lo no existencia de las ondas gravitacionales.

Agujeros negros.

Igualmente, como resultado de los cálculos de las ecuaciones de la relatividad, se deducía la existencia de singularidades, es decir, soluciones en las que alguna de las magnitudes físicas que intervienen en las ecuaciones tomaban el valor de infinito.
De alguna de esas soluciones se deducía la existencia de lugares donde el tejido del espacio-tiempo se rompía por la existencia de objetos supermasivos.
Einstein no aceptó nunca la existencia de los agujeros negros. Las singularidades le parecían un sinsentido y dedujo que la naturaleza tendría mecanismos para evitarlas.
Hoy en día se da por sentado que debe haber al menos un agujero negro en el centro de cada galaxia.

La constante cosmológica.

Otra de las deducciones de las ecuaciones de Einstein era que el universo debía estar en expansión.
Pero como en 1915 estaba aceptado por todo el mundo científico que el universo era estático, Einstein introdujo en su ecuación un término, la constante cosmológica, que anulaba la expansión describiendo un universo inmutable.
Pero en 1922 Alexander Friedmann halló sus ecuaciones a partir de las de campo de Einstein en las que se demostraba la expansión del universo, corroboradas después por Edwin Hubble en 1929 cuando pudo medir el desplazamiento hacia el rojo (efecto Doppler) de algunas galaxias cercanas, aunque ya en 1927 el astrónomo y sacerdote belga Georges Lemaître había publicado sus cálculos a partir de las ecuaciones de Einstein en los que se demostraba también la expansión del universo, pero este artículo no tuvo la suficiente difusión quedándose Hubble con toda la gloria.
Una vez más lo que se deducía de las ecuaciones de Einstein era correcto aunque ni él mismo lo creyera.
Einstein llegó a calificar a la constante cosmológica como el mayor error de su carrera cuando aceptó por fin un universo en expansión.

Sin embargo el error no acabó aquí.
En 1998, se constató que el universo no solo se expande sino que lo hace de forma acelerada.
Es decir, existe algo que no vemos que no solo anula la gravedad sino que es mayor que ella, lo que provoca el aumento en la velocidad de la expansión, por eso se le ha llamado energía oscura. Su naturaleza se desconoce.
El efecto de la energía oscura es similar al de la constante cosmológica de Einstein, se opone a la gravedad.
Por tanto, se equivocó al introducirla y según parece se equivocó al quitarla.

La mecánica cuántica.

Einstein con su explicación del efecto fotoeléctrico, publicado en 1905 y por la que se le concedió el premio Nobel en 1921, en la que consideraba a la luz como partículas (fotones) y no como onda, sentó las bases de la física cuántica. Una vez más abrió un camino que ha provocado grandes avances de la ciencia.
Sin embargo nunca aceptó el principio de incertidumbre de Heisenberg a partir del cual se deja de tener la certeza en la posición de una partícula en movimiento sustituyéndola por la idea de probabilidad de localizarla en una determinada zona.
De ahí su famosa frase: “Dios no juega a los dados” en el sentido de que Dios como responsable de las leyes de la Naturaleza no podía dejar a esta última al azar, a la probabilidad. Para él las leyes de la naturaleza eran esencialmente deterministas.
Stephen Hawking uno de los grandes cosmólogos de nuestro tiempo corrigió a Einstein a finales del siglo pasado en su “Breve historia del tiempo” diciendo: “Dios no solo juega a los dados con el universo, sino que además los esconde” refiriéndose al hecho de que las leyes de la física no tienen validez más allá del horizonte de sucesos de un agujero negro. Es decir, hay rincones del universo donde las leyes de la naturaleza, al menos las que nosotros conocemos, no tienen validez.

http://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/numero/470/los-errores-de-einstein-13638

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